Álbum: Maestro
Grupo: Kaizers Orchestra
Fecha de edición: 15 de agosto de 2005
Tiempo de duración: 45:20
Sello discográfico: Kaizerecords/Universal
Productores: Jørgen Træen, Janove Ottesen
Hablar del grupo noruego Kaizers Orchestra no es tarea fácil, no sólo por la diversidad de ritmos que pueden presentar en un solo compacto, sino también por el poco conocimiento que se tiene de la banda a nivel latinoamericano.
Para ubicarlos en un género, no cabría otra posibilidad que considerarlos alternativos por su tono – algo - poco comercial y llamativo, teniendo en cuenta que, como tal, este género es uno de los más complicados de catalogar. De todos modos, si se tomara en cuenta tan sólo el último trabajo denominado Maestro, podría decirse que junto al anterior, Eving Pint, es uno de los más experimentales de la banda.
Una de las particularidades de Kaizers Orchestra es que sus discos son conceptuales, es decir que cada disco tiene una historia que se va hilando canción tras canción y que cambia de trabajo en trabajo. Lo que en el primer compacto fueron mafias y grupos rusos en la Guerra Fría, hoy son trabajadores de la KGB averiguando en una institución mental sobre un tal señor Flamingos. Y todo esto en perfecto noruego, así que si esperaba clases de inglés básico con acento fuerte y marcado, se equivocó de banda, puesto que también se caracterizan por esta cuestión. Todos sus trabajos son en idioma original y ninguna canción fue traducida (salvo en sitios de Internet) pese a tener reconocimiento en toda Europa y ciertos sectores de EEUU, Canadá y parte de Asia.
Volviendo a lo que es Maestro, el carácter experimental no lo es en su totalidad, como es costumbre en Kaizers; los ritmos cambian a medida que se sucede la historia y no importa si el track anterior tuvo un ritmo folk europeo oriental similar a una polca pero con toques de tango, el tema siguiente será una composición rock similar a la de los años 70’ especial para escuchar en la ruta, como es el caso del tema número 8, Delikatessen.
Es así como en un solo disco se conjugan el rock experimental, el alternativo, el folk y el hard y para alivio de todos los escuchas la combinación resulta amena, sumamente directa y ciertamente curiosa, apetecible y con ganas de más.
Janove Ottesen, vocalista y encargado en la guitarra, piano, órgano y barriles de petróleo (sí, leyó bien, barriles de petróleo que sirven a la percusión, aunque como dato anecdótico, también cuentan con una alarma de la Segunda Guerra Mundial), aporta con su voz el broche de oro, mientras los otros cuatro integrantes ejecutan desde el violín y el banjo hasta el bajo acústico y el bandoneón tan sincronizados que parecen robots programados para la música en lugar de humanos.
Maestro es un disco recomendable para todas aquellas personas que quieran probar algo nuevo y diferente y que, a su vez, consideren tener un el paladar preparado, musicalmente hablando, para tantear cuidadosamente el producto y aceptar uno a uno los cambios rítmicos de la banda.
Puesto que la calificación estándar llega a cinco, serán entonces cinco las estrellitas para Maestro, aunque el resto de estrellas que no caben aquí, serán puestas por cada vez que el álbum suene en algún recoveco de la casa.





